Una mujer de 20 años encontró un alquiler no utilizado de su vida cuando los especialistas encontraron tumores en ambos ovarios, que en conjunto pesaban más de 100 libras. Los especialistas en restauración aceptaron que estos tumores pueden haber estado desarrollándose desde que comenzó a ovular. Actualmente, Allison Fisher puede caminar, conducir y, básicamente, respirar sin problemas. Allison consideró que los especialistas rechazaban sus preocupaciones en cada visita, atribuyendo sus síntomas exclusivamente al sobrepeso.

Allison ha tenido un estómago circular y prominente desde la quinta revisión. “Al mirar las imágenes de la quinta revisión, algo parecía estar mal. La gente de fuera me preguntaba con frecuencia si estaba embarazada”, comenta. Desde pequeña, los especialistas la instaron a adelgazar, a pesar de sus efectos secundarios, ya fuera un resfriado o una enfermedad del oído. Por lo tanto, mantuvo una distancia estratégica de las visitas a especialistas en cualquier momento posible, de hecho, cuando se encontró con un período de un año en 2020. «Me convencí de que, en caso de que lo pasara por alto, desaparecería», continúa Fisher. «Estaba asustado. En verdad, en pánico”.

En 2021, motivada por la recuperación de su madre del cáncer, Allison se dio cuenta de que ya no podía ignorar su bienestar. Necesitaba cuidar de su madre y no al revés. En ese momento, su estómago estaba “duro como una roca”, lo que dificultaba el desarrollo o permanecer de pie durante más de cinco minutos. “Me sentí como si estuviera cargando a diez niños. No podía acostarme boca abajo; Sentí como si me estuvieran aplastando todos los órganos”, ofrece Allison. A pesar de sus temores, finalmente consultó a un especialista en noviembre de 2022, cuando la masa empezó a influir en su capacidad para respirar.

La tomografía computarizada descubrió un tumor de 104 libras en su ovario derecho y una masa de 12 libras en el izquierdo, que había dado tres vueltas sobre sí misma. Cuando supo de la conclusión de un gigantesco tumor de ovario de 50 cm por 50 cm, lloró lágrimas de alivio. Al despertar de la cirugía, las primeras palabras de Allison fueron: “Muchas gracias; ¡Me perdonaste la vida!

Últimamente, Allison se sometió a una cirugía de estómago para ayudarla a perder peso. Hace un tiempo, buscando ayuda médica, pesaba 499 libras, pero desde entonces ha perdido la mitad de ese peso. Este cambio le ha permitido a Allison comprender la vida por completo. “Me siento extraordinario y espero con ansias, por fin, vivir mi vida. Tengo energía para encontrar trabajo, conducir y, esencialmente, volver a ser yo mismo”. Estamos encantados de que Allison ahora pueda apreciar la vida al máximo. Al final, eso es lo que más importa: una lección que resume como esposa y madre que, a pesar de estar atada a una silla de ruedas, transmite de manera confiable deleite en las fotografías.